martes, 9 de octubre de 2018

HISTORIA FILMADA EN CAMARA LENTA


Dentro del sopor de la noche, Druso se revolvió inquieto en el lecho. Tamara tomó unas tijeras y lentamente le cortó los labios.

    No se escuchaba música de fondo, solo un lamento de susurros tristes. El tiempo pasó volando como ave mitológica.

     Tamara, sentada en el borde de la cama, veía como brotaba de su vagina trémula, una fuente plagada de medusas rojas.

José González Gálvez 

Julio de 1987

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