martes, 9 de octubre de 2018

LA ÚLTIMA PALABRA




      Ya no tenía fuerzas
    Su cuarenta y siete aniversario no significó más que un día menos en aquella vida que se acababa. Frida era consciente de ello.
      Sin fuerzas. Totalmente agotada.
      “Embolia pulmonar.” Fue el último diagnóstico de los médicos, cuando, al amanecer del 13 de julio de 1954, encontraron a Frida en su cama.
     ¿Su último cuadro? Espléndidas sandias abiertas, apetitosas; un bodegón titulado ¡Viva la vida!
      ¿Sus últimas palabras? Una frase en su diario:
      “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”

Rauda Jamís

CIRCE Ediciones S.A. 1994
Pintura: Frida Kahlo
Fotografía: Lola Álvarez Bravo

VOY A DORMIR (POEMA DE ALFONSINA STORNI)



Dientes de flores, cofia de rocío,
Manos de hierbas, tú, nodriza fina,
Tenme prestas las sábanas terrosas
Y el edredón de musgos encardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
Una constelación; la que te guste;
Todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes…
Te acuna un pie celeste desde arriba
Y un pájaro te traza unos compases

Para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
Si él llama nuevamente por teléfono
Le dices que no insista, que he salido…

INCENDIO DE CENIZAS



Mi amor es un amor líquido
que se diluye como el plasma
abarcando todas las esquinas de tu cuerpo.
Es un cielo encaramado
en la azotea.
Una oscuridad que se pierde
entre el ramaje de los árboles.
El mar ahora respira
una trayectoria de tristeza.
Frente a ti soy línea insomne
un ser desmadejado
alambres eléctricos sin fuerza.
Todas las noches
me quemo en tus cenizas
al amanecer muero en llanto.
Tócame la frente
ardo en espera.
Córtame los labios
para no besarte.
Desármame con cautela
en el centro de la hoguera
mi corazón seguirá latiendo de ansiedades.

José González Gálvez 

Diciembre de  2001


Fotografía: Imogen Cunningham

JUAN GARCÍA PONCE (FRAGMENTOS)



Hay una primera imagen de Juan García Ponce que cincuenta libros han fijado para siempre. Esa escritura que es su única vida activa lo ha convertido en una de las leyendas más vivas de la literatura moderna en México. Es el artista como héroe y vidente de la mirada. Un pornógrafo al mismo tiempo que un pedagogo; nos enseñó a leer a Robert Musil, a Pierre Klossowsky o a Georges Bataille para que tuviésemos las llaves de su propio reino milenario. ¿O fue al revés? En Juan la lectura es hija de la literatura, y la prosa, madre disoluta del pensamiento.

Y regreso al personaje llamado Juan García Ponce, teólogo de la pornografía y agorero de libertinos, lector de Broch y Borges, coleccionista de damas galantes y de mujeres fatales, sádico que vota por el Eterno Femenino, crítico de pintura que cruza el espejo, narrador compulsivo, enfermo que vence a la muerte con la enfermedad, el artista como héroe que nos mira, a través de sus cuentos, con esas leyes de la hospitalidad que conoce mejor que el Diablo.

“El gato” es el sueño supremo de la mirada; cuento que me recuerda a Lewis Carroll, y más que a éste, aburrido mirón victoriano, a su prodigiosa Alicia. Con “El gato”, García Ponce cruza el espejo para siempre. Desde entonces vive entre los gatos de Von Gunten y con las niñas de Balthus.

Christopher Domínguez Michael
Seix Barral agosto de 1997


Imagen: Roger Von Gunten

HISTORIA FILMADA EN CAMARA LENTA


Dentro del sopor de la noche, Druso se revolvió inquieto en el lecho. Tamara tomó unas tijeras y lentamente le cortó los labios.

    No se escuchaba música de fondo, solo un lamento de susurros tristes. El tiempo pasó volando como ave mitológica.

     Tamara, sentada en el borde de la cama, veía como brotaba de su vagina trémula, una fuente plagada de medusas rojas.

José González Gálvez 

Julio de 1987

EL GOLEM (2)



“Volvamos al Golem. Se supone que si un rabino aprende o llega a descubrir el secreto nombre de Dios y lo pronuncia sobre una figura humana hecha de arcilla, ésta se anima y se llama Golem. En una de las versiones de la leyenda, se inscribe en la frente del Golem la palabra EMET, que significa verdad. El Golem crece. Hay un momento en que es tan alto que su dueño no puede alcanzarlo. Le pide que le ate los zapatos. El Golem se inclina y el rabino logra borrarle el aleph o primera letra de EMET. Queda MET, muerte. El Golem se transforma en polvo.”

Jorge Luis Borges


Obras Completas III, Barcelona Emecé 1989

El GOLEM (1)


Los discípulos de Paracelso acometieron la creación de un homúnculo por obra de la alquimia; los cabalistas, por obra del secreto nombre de Dios, pronunciado con sabia lentitud sobre una figura de barro. Ese hijo de una palabra recibió el apodo de Golem, que vale por el polvo, que es la materia de que Adán fue creado. En el año 1915, el austriaco Gustav Meyrink la renovó para la escritura de esta novela. Alemania, harta de sonoras noticias militares, acogió con gratitud sus fabulosas páginas, que le permitían olvidar el presente. Meyrink hizo del Golem una figura que aparece cada treinta y tres años en la inaccesible ventana de un cuarto circular que no tiene puertas, en el guetto de Praga. Esa figura es a la vez el otro yo del narrador y un símbolo incorpóreo de las generaciones de la secular judería. Todo en este libro es extraño, hasta los monosílabos del índice: Prag, Punsch, Nacht, Spuk, Licht. Como en el caso de Lewis Carroll, la ficción está hecha de sueños que encierran otros sueños. Hacia esa fecha, Meyrink había dejado la fe cristiana por la doctrina del Buddha.


Jorge Luis Borges

Terramar Ediciones 2006 

LA HUELLA DEL GRITO


Alberto Ruy Sánchez busca explorar la intimidad donde los cuerpos hablan de distintas maneras y huyen de todos los lugares comunes. Dentro de una atmósfera íntima y abstracta una mujer desnuda, con vientre de espejo, grita en el vaivén erótico, una y otra vez. Comparte sueños, ardores, alegría y plenitud.

La huella del grito es un diálogo magistral e interminable de las carnes y los alientos de dos que se aman, de dos que se matan; resignificando el habla de los cuerpos sin dejar de producir el estremecimiento intrínseco de este lenguaje.

Las fotos de Alejandro Zenker, además de atrapar los gritos amorosos del texto, se convierten en un relato paralelo que, a la postre, se entrelazan con la poética del autor.

Solar Servicios Editoriales 2002

CUANDO LOS PÁRPADOS SE CIERRAN


El palisandro estornuda, y la sangre late,
circula dentro del tronco estructura hermética
en arterias construidas por termitas
caminos que bajan y suben en espiral tortuosa
donde transita un líquido verde,
lleno de esperanza, con vitalidad premonitoria
océano embarazado por el oleaje que no se detiene
un lecho marino que fecunda las semillas,
las esporas, los óvulos, las algas
levadura fermentada por semen malaquita.
Ahí brotan sin precedentes los manglares,
las ceibas majestuosas y los ahuehuetes desordenados
un hervidero de selva lujuriosa
peciolos ligeros que se levantan con el viento
pétalos que giran y duermen bajo el sol.
Verde que te quiero verde
escribió alucinado Federico García Lorca.
El sueño enciende con sus alas
la majestuosidad de un sol dormido.
Entonces la creación dio comienzo 
al cerrarse lentamente los párpados del poeta.

José González Gálvez 

Julio de 2014


Imagen: César Augusto Bertel

UN POEMA DE FRIDA KAHLO



Diego:
Nada comparable a tus manos
ni nada igual al oro – verde de
Tus ojos. Mi cuerpo se llena
de ti por días y días, eres
el espejo de la noche, la luz
violenta del relámpago, la
humedad de la tierra. El
hueco de tus axilas es mi
refugio, mis yemas tocan
tu sangre. Toda mi alegría
es sentir brotar la vida de
tu fuente – flor que la mía
guarda para llenar todos
los caminos de mis nervios
que son los tuyos.

Fotografía: Imogen Cunningham